Koxtape Donibane taldearen 50. urteurrena (I) / Cincuentenario del Club de Remo Koxtape (I)

 

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Este mes de noviembre no he preparado nada para mi blog. Pero, ya que además del cincuentenario del club de remo de Orio (en junio, y escribí de ello) el Koxtape de San Juan-Donibane también celebra ese mismo aniversario, voy a hacer un pequeño homenaje a los rosados. Fue justo en noviembre de 1965 cuando se fundó el club. Voy a publicar por primera vez unos textos que preparé hace años para la continuación de mi colección que se refería a la época moderna del remo vasco, a partir justamente de aquellos años, y que pensé podría abarcar hasta el año 2000, año que los clubes cántabros de Castro y Astillero impusieron la política del talonario y dominaron el remo del Cantábrico.

   Nacido en el año 1965, en principio para la práctica de la especialidad olímpica, el C.A. Koxtape vivió en la década de los ochenta sus años dorados. Las victorias en la Bandera de La Concha en 1986, 1988 y 1990, con «kales» (fallo) en los años impares, fueron los máximos logros alcanzados por los de Donibane, en unos años en que contribuyeron decisivamente a la consecución de la mayoría de edad del remo vasco. Tras lograr las primeras medallas en outrigger a finales de los años sesenta, necesidades económicas obligaron al club de Donibane a encarar la aventura de la trainera. Así, en 1972 la Regata de La Concha fue la reválida de los hombres ya dirigidos por Paco Prieto que demostraron a los aficionados sanjuandarras más escépticos la valía del nuevo estilo remero. Sin embargo, habría que esperar hasta el año 1978 para ver actuaciones de primer nivel de la trainera koxtapetarra, sólo superada por el entonces invencible Kaiku.

El Club Atlético Koxtape.

Los triunfos de la trainera de San Juan en las Regatas de La Concha en los primeros años de los sesenta, vinieron acompañados de vivas polémicas internas en el seno del pueblo. La escisión de la familia remera de Donibane, con la Sanjuandarra del club Yola como rival de la trainera oficial del pueblo, la San Juan, trajo en último término la marcha de Jose Angel Lujanbio a Hondarribia, donde conseguiría triunfos históricos para los fronterizos. En este clima de enfrentamiento de dos bandos del pueblo surgió, aunque no como consecuencia directa de ello, el nuevo club del Koxtape. «Yo no estuve -comenta Paco Prieto-, no remaba en el momento de la fundación del club de remo. Anteriormente, en un principio, existía el denominado Club Atlético Koxtape, y nos dedicamos a la práctica del atletismo». Tras la desaparición de la villa sanjuandarra de la actividad atlética, Prieto, que había sido campeón de Gipuzkoa de lanzamiento de peso y recorman provincial, destacaría más tarde también como remero, consiguiendo la primera medalla para el Koxtape, de bronce, en la modalidad de dos con, en 1968.

El surgimiento del Koxtape como club de remo olímpico en noviembre de 1965, se produjo coincidiendo con una época de auge de aquella especialidad a la que, no obstante, todavía se seguía tachando de deporte de señoritas. El nuevo club inició sus primeros pasos con una embarcación de dos con donada por el CAT para el fomento del remo de outrigger . Laureano Murugarren fue uno de los miembros fundadores, y a lo largo de los años, hasta la actualidad, ha colaborado intensamente con el club que vió nacer. «Tras la desaparición de la pista de atletismo, al hacerse la Central Térmica -señala Murugarren– veíamos que los jóvenes necesitaban continuar con la actividad deportiva. El dos con que nos regalaron fue nuestra única embarcación durante cuatro años, y los chavales se tenían que turnar para remar». A pesar de tener los problemas de todo club que empieza, tenía a favor que la actividad olímpica no resultaba extraña en la bahía pasaitarra. «Hacía muchos años -afirma Murugarren- que se conocía en el pueblo el banco móvil, pues los donostiarras del Ur-Kirolak se entrenaban habitualmente en Pasaia, antes de empezar a entrenar en el Urumea. Había patrones del mismo pueblo. En Pasaia caía bien el tema del banco móvil».

Koxtape

Koxtapeko aurreneko zortziko haren lemazaina, uste dut, Luis Mari Lasurtegi zen, gerora zilarrezko domina olinpikoa irabazi zuena Los Angeles-84ko JJOOetan / El timonel de aquel primer ocho del Koxtape, según creo, fue Luis Mari Lasurtegi, que fue de plata olímpica en Los Angeles-84

Del outrigger a la trainera.

Conforme el club crecía en todos los aspectos, la actividad y resultados obtenidos en la especialidad de banco móvil en aquellos primeros años fueron mejorando paulatinamente, de la misma manera que el C.A. Koxtape fue creciendo como club. Así, la misma causa que en 1970 hizo que los oriotarras pasaran a competir en las tostas, la financiación de las costosas embarcaciones de outrigger, propició su inicio en la actividad traineril.

Tras el mal resultado en la Bandera de La Concha de 1970, donde quedó relegado al sexto puesto, San Juan no presentó trainera en1971. En 1972 tomarían el relevo los jóvenes olímpicos en su estreno en la modalidad reina del banco fijo. «ramos todos prácticantes de banco móvil -recuerda Paco Prieto– aunque no nos eran extrañas las tostas, pues, quien más quien menos, habíamos remado en la ría». La actuación de los koxtapetarras en la Bandera donostiarra del 72 asombra a propios y extraños, al obtener en la primera jornada el cuarto mejor tiempo a 16 segundos de los primeros, los oriotarras. Obtiene así una plaza para la Tanda de Honor del domingo siguiente, donde alcanzaría un excelente resultado, a 15 segundos de Orio y logrando el mismo crono que Lasarte-Michelin.

En los años 1973 y 1974 los sanjuandarras no presentaron tripulación en la embarcación reina del banco fijo, pero se dió la circunstancia de la participación en la Bandera de La Concha en colaboración con el club Beraun de Errenteria. En la temporada 73, ante la petición de los beraundarras, cuatro remeros del Koxtape pasaron, de manera voluntaria, a remar en la trainera patroneada por Juan Martín Puy. La campaña de 1974 contempló el hecho de la unión, pero sólo de nombre, con los errenteriarras de Beraun, por lo que aquel año la trainera tripulada por los koxtapetarras se denominó Koxtape-Beraun. Con todo, la decisión de los sanjuandarras del acuerdo con los de Errenteria tuvo motivaciones económicas, siempre pensando en la actividad de banco móvil. Tal y como señala Paco Prieto, «querían que llevara también su nombre, y nos ofrecieron 300.000 pesetas, que nosotros utilizamos para comprar un ocho italiano, un D´Honorático».

A pesar de que con la exitosa experiencia de los remeros del móvil en 1972 parecía que éstos contaban con el beneplácito del pueblo de Donibane. En 1975 volvieron a la carga los partidarios de la práctica exclusiva del banco fijo, coincidiendo con la vuelta del Koxtape a la competición de traineras. En consecuencia, la Regata de La Concha acogió a dos traineras defendiendo el rosa de San Juan, la promovida por Jose Sagarzazu, Xurdo, y la del Koxtape, dirigida por el laureado Jose Angel Lujanbio. Los 38 segundos en que aventajaron en la primera jornada los koxtapetarras a los de la Sanjuandarra, remando en la misma tanda, consiguieron zanjar la vieja polémica definitivamente. «Aunque practicaban el banco móvil -recuerda Jose Angel Lujanbio (g.b.)– todos tenían esperiencia en el fijo, y técnicamente andaban fenomenalmente. El que no sé si rindió al máximo fui yo mismo, pues justo en aquellos días andaba muy mal del estómago. Al día siguiente de la regata me tuvieron que ingresar por que, según dijeron los médicos, si no no lo contaba». Independientemente de la victoria en el pique particular, los dirigidos por Prieto lograron una meritoria cuarta plaza, a 35 segundos de Orio en el cómputo final, mientras que los patroneados por Ramón Puy tuvieron que emplear minuto y medio largos más que sus convecinos. En el Gran Premio del Nervión bilbaíno, la Erreka, patroneada ocasionalmente por el propio Prieto, completó una buena actuación. Superado sólo por las que entonces eran grandes potencias Lasarte, Castro y Orio, logró la cuarta plaza final.

Paradójicamente, un año después, en 1976, ninguna de las dos tripulaciones participó en la campaña de traineras. Concretamente, en el caso del Koxtape, ocurrió que con los remeros del móvil no pudieron completar la cuadrilla necesaria para competir en trainera.

1978: preludio de los años dorados.

Tal y como ha quedado relatado en los capítulos correspondientes a estos años, en la campaña de traineras de 1977 cabe destacar la buena actuación de los de Donibane en la segunda jornada de las Regatas de Donostia, haciendo frente a las más potentes traineras del momento, que eran Santurtzi, Kaiku y Orio. La temporada estival de 1978 fue una buena muestra del gran nivel que había alcanzado el club pasaitarra. Diez días antes de la disputa de la Regata de La Concha, y muchos años después de que San Juan lograra su último gran premio de traineras, los hombres esta vez patroneados por Juan Mari Puy lograron la victoria, que hizo las veces de estreno, en la I Bandera Villa de Bilbao. Con una cuadrilla reforzada importantemente por los componentes de las trainerillas sanjuandarras, el Koxtape superó netamente a la campeonísima Bizkaitarra del 78 por 8 segundos, y por 14 a la Sotera santurtziarra, a la sazón campeona de la Bandera de La Concha. Paco Prieto, que había tomado la dirección técnica el año anterior, en 1977, recuerda la temporada del 78 de una manera muy especial: «Yo tengo aquel año -comenta- como una temporada clave, en el sentido de que fue el comienzo de la revolución que el Koxtape llevó a cabo a nivel de técnica de remada. Era aquella cuestión de aprovechar más la tumbada, para no cargar tanto el peso de la palada en los brazos. Que, por cierto, fue un estilo que en su día funcionó, creó escuela, y aún hoy día nosotros utilizamos».

En la disputa de la Bandera de La Concha, el Koxtape obtuvo un sensacional segundo puesto, a 18 segundos de los sestaotarras en la clasificación final, aventajando por el idéntico tiempo a Lasarte. Con motivo de la disputa del Gran Premio Nervión en la ría bilbaina, los hombres de Prieto plantaron cara a la potente cuadrilla de Korta, hasta el punto de que los de Sestao no pudieron superar a los sanjuandarras más que en 12 segundos tras el cómputo de los dos días.

En los años posteriores la labor del Koxtape se dirigió al trabajo con la juventud con el fin de encarar la nueva década con posibilidades de continuar en la linea de 1978. Paco Prieto recuerda aquellos años como un volver a empezar para el club donibanetarra: «De los del año 78 quedaban sólo tres o cuatro remeros. Empezamos a trabajar con los jóvenes del club, y, por otra parte, se nos unieron algunos baserritarras, principalmente de la zona de Oiartzun. En 1983 pudimos juntar una trainera, que, por lo menos, no anduvo mal. El año 84 anduvimos mejor, y el 85 ya empezamos ganar regatas». Salvo el devaluado tercer puesto de la polémica edición de 1983, aquella campaña no fue más que un pequeño rodaje cara a los años venideros. En 1984, la Bandera de La Concha contempló la excelente progresión de los de Donibane, quienes se codearon con Santurtzi y Orio en la pugna por el segundo puesto tras la victoriosa Zumaia. Quince días antes, en la disputa del Campeonato de Euskadi el Koxtape se hizo con la medalla de bronce, tras Zumaia y Orio. Cabe citar como única victoria rosa la obtención de la Bandera Principe de Asturias en Castropol.

1985, al año del lanzamiento del Koxtape.

La campaña de 1985 trajo consigo el verdadero afianzamiento del Koxtape en los puestos de cabeza del remo vasco. Tras unas primeras regatas de rodaje el final de temporada fue de aplastante dominio de los sanjuandarras, tal y como ha quedado narrado en el capítulo anterior. Las victorias en el Gran Premio Nervión, el del Corte Inglés y el Campeonato de Euskadi les catapultaron definitivamente al liderazgo del remo vasco. Ya en la Regata de La Concha se dieron unas circunstancias que configurarían esa brillante progresión sanjuandarra. En palabras de Paco Prieto: «Aprendimos mucho aquellos días; nosotros ya pensábamos hacer un buen papel en la primera jornada de La Concha, pero las cosas no salieron como esperabamos. De cara a la segunda regata realizamos un cambio radical de medidas; era romper con los moldes anteriores. En esta regata ya estuvieron en la trainera Oiarzabal y Lasurtegi, que habían llegado del mundial. Pero para entonces nosotros ya habíamos hecho unas pruebas, y sabíamos que íbamos a mejorar mucho; muchos segundos. De quedar quintos el primer día, pudimos haber hecho el mejor tiempo el segundo; hubo mucha diferencia en las tandas». Es a todas luces significativo el dato siguiente en la Regata de La Concha: el primer domingo el ganador, Santurtzi, aventajó a San Juan en 22 segundos, mientras que el segundo, si bien fue en tanda distinta, los del Koxtape sólo cedieron un segundo escaso.

1986: COMIENZA LA ERA SANJUANDARRA.

Las sorprendentes actuaciones de la Erreka en la segunda mitad de la campaña de traineras de 1985 hizo que todos los pronósticos la situaran en la posición de favorito en el inicio del verano de 1986. Los sanjuandarras ganaron un total de 12 banderas de las 17 que disputaron, marca sólamente superada por Zumaia en su año mágico de 1984. «El años 85 nosotros hicimos una progresión muy buena -comenta Paco Prieto- y para el 86 ya estabámos preparados para el salto. Eramos los grandes favoritos».

En la primera regata de la temporada 86, el Trofeo de Miarritze, que se celebró el 6 se julio, la Erreka aventajó a la Telmo Deun en nada menos que 20 segundos. Ello no dejaba de ser en alguna medida una sorpresa, teniendo en cuenta, sobre todo, que la mayoría de los donibanetarras habían concluido hacía pocas fechas los campeonatos de banco móvil. Pero, la sorpresa pasó a ser otra diferente, y mayor, al comprobar que la tripulación de la Erreka la formaban los remeros de las dos trainerillas del club… sin contar con los hombres del móvil !. En la confrontación de zumaiarras y sanjuandarras tres semanas más tarde en la Bandera de Astillero, el Koxtape, ya con la incursión de los olímpicos, ratificó lo ocurrido en Miarritze, y superó en 34 segundos a los patroneados por el novel Edu Aristi.

Inicio de temporada en campeón.

Así, mientras Zumaia vencía en la Bandera de Sestao y en Santoña, y Kaiku hacía lo propio en la Bandera Petronor de Zierbena, los entrenados por Prieto y Juanín Lasurtegi preparaban con mimo la Ikurrina de Pasaia, a disputarse el 31 de julio, festividad de San Ignacio. En esta regata, que habría el calendario de Gipuzkoa, los koxtapetarras cumplieron perféctamente ante su afición, y endosaron una seria derrota a los zumaiarras, traducida en 22 segundos de ventaja. La Bandera Pryca hondarribitarra fue el siguiente capítulo de la pugna Koxtape-Aita Mari, sin otra novedad que, además de ceder los zumaiarras 15 segundos con respecto de los sanjuandarras, vieron superado su crono por una trainera de San Pedro que se hallaba en una excelente progresión. A los pocos días, el 7 de agosto, con la disputa de la I Bandera de Zumaia en la modalidad de contra-reloj, los de la Telmo Deun quisieron demostrar, gracias a su victoria sobre la Erreka por 8 segundos, que la campaña de traineras no iba a ser únicamente de color rosa. Una semana después, en la regata inter-clubes, que de alguna manera suplía al Campeonato de Euskadi, suspendido por el problema de las fichas, Zumaia ratificó su buen momento aventajando en 6 segundos a Donibane. Sin embargo, al día siguiente, el 15 de agosto, la Erreka volvía a infrigir una severa derrota a la Telmo Deun, que cedió 17 segundos ante otra extraordinaria regata de los rosas.

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